21 Abril 2012
Preocupa demasiado la actitud de algunos dirigentes sindicales del magisterio urbano cuando asumen medidas de hecho para presionar al gobierno del Estado Plurinacional pidiendo la nivelación de los sueldos de ambos sectores (urbanos y rurales). El objetivo del presente artículo es aclarar al respecto.
Todo maestro que trabaja en alguna ciudad y gana menos que otro que pertenece a la Federación de Maestros Rurales y éste también trabaja en la ciudad o en las puertas del centro urbano, tiene toda la razón en observar esta diferencia. Ambos deberían ganar el mismo “haber básico”; pero no es así. Existe esta discriminación por pertenecer a diferentes entidades sindicales. Algo similar ocurre, en poblaciones suburbanas alejadas de la ciudad capital, debiendo ganar un poco más, los maestros que pertenecen a la Federación de Trabajadores en Educación Urbana, perciben un sueldo inferior. Ellos también deberían tener el mismo haber básico que uno del otro sector que se encuentra por esas zonas.
Sin embargo, exigir una nivelación para todos sin considerar las distancias es una irracionalidad. Veamos las ventajas de un maestro que trabaja en la ciudad, él puede seguir estudiando en la Universidad y obtener otro título profesional, él puede trabajar en otras unidades educativas particulares u otras actividades y más que todo, cada día se encuentra junto a sus hijos, si tiene aún papá o mamá a quien cuidar, está a lado de ellos; está con sus hijos, sabe si estudian o no, puede preguntar a sus profesores por ellos. En cambio, el maestro que trabaja en el área dispersa, alejado de las ciudades capitales e intermedias, me refiero a aquellos que están por lo menos a 40 o 50 kilómetros del centro urbano, ya se ven imposibilitados de estudiar en la universidad y estar junto a sus familiares y están condenados a vivir en su “confinamiento” y pero con los que trabajan a 80 o 100 kilómetros y en lugares inaccesibles donde necesariamente se tiene que llegar a pie. Ellos están obligados a dejar a sus familiares por semanas o meses, no pueden cumplir con obligaciones económicas por los servicios básicos como la luz, agua, teléfono u otras necesidades, ya pueden estudiar alguna licenciatura o maestría u otra carrera en las universidades.
Ahora preguntémonos ¿Por qué todos quieren ingresar a la ciudad sabiendo que se gana poco? ¿Cuántos maestros que trabajan en la ciudad solicitan para irse a esos lugares tan alejados? Absolutamente, nadie. Me parece que no irían a trabajar ni aunque se los pague el triple del sueldo, porque las ventajas en la ciudad son insustituibles.
Por es, pedir la nivelación de los sueldos es un error y una posición interesada y egoísta. Es una miopía ante la realidad descrita anteriormente e inútilmente se genera distanciamientos entre maestros que, actualmente, poseen el mismo título, el de Técnico Superior en Educación etiquetándoles de maestros rurales y urbanos. En mi opinión ya debería implantarse el sueldo diferenciado; es decir, según la distancia y accesibilidad; a mayor distancia mayor sueldo. En este caso, con seguridad, los maestros que están trabajando en los contornos de la ciudad se han de oponer porque pertenecen a la Federación de Maestros Rurales y gozan de un haber básico superior al del otro servicio. Esa posición tampoco será racional. El punto de vista expresado ya fue propuesto por gobiernos anteriores; pero como siempre, los mismos dirigentes se opusieron y rechazaron junto a la Ley 1565. Juzgue la opinión pública.
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servido por Santiago
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9 Noviembre 2011
Para recordar la entrega y la vocación de servicio a la educación que toda y todo maestro debe tener, es necesario recordar los siguientes mandamientos:
1º. Amarás a la profesión docente sobre todas las cosas.
2º. No levantarás el nombre de una autoridad superior para obtener ventajas ilícitas.
3º. Santificarás todos los días hábiles de la semana trabajando según tu horario.
4º. Honrarás a tu profesión y tu vocación de servicio trabajando con honestidad todos los días del calendario escolar.
5º. No matarás la ilusión de los niños, de los estudiantes, de tus colegas, ni de los padres de familia.
6º. No cometerás actos impuros en tu vida profesional, ni dentro ni fuera de la institución educativa.
7º. No robarás los días y horas de trabajo a tus estudiantes.
8º. No levantarás falsos testimonios de tus colegas, ni mentirás para obtener ventajas que menoscaben la profesión docente.
9º. No consentirás pensamientos rutinarios, ni deseos tradicionales e impuros contra la innovación pedagógica.
10º. No codiciarás iniciativas ajenas ni envidiarás el trabajo de tus colegas y tampoco codiciarás la confianza de las autoridades superiores por medios indecorosos.
servido por Santiago
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11 Septiembre 2011
Quiero compartir con todos los lectores y/o oyentes el trabajo de José Enrique Romero, José Alfonzo Riquelme y otros sobre este tema que está muy vigente en la actualidad.
Estimados colegas, es muy urgente reflexionar sobre las acciones que algunas personas realizamos en el diario vivir. En muchos casos lo hacemos sin darnos cuenta; pero cometemos muchas torpezas y afectamos a alguien. Es por eso que quiero referirme al Acoso laboral que también es conocido como mobbing.
El mobbing según los estudiosos proviene de "mob" que significa plebe, populacho, gentío, multitud exaltada que rodea o asedie a alguien o a algo, de modo hostil o amistoso. También puede significar mafia. En inglés "To mob": significa acción de ese gentío de agolparse en torno a alguien o a algo; o, de asediar, atropellar, agredir, acosar, atacar, maltratar en masa o en grupo a alguien.
Entonces, de acuerdo con Heinz Leymann el mobbing es: el psicoterror en la vida laboral que conlleva una comunicación hostil y desprovista de ética, la cual es administrada de modo sistemático por uno o varios sujetos, principalmente, contra una persona, la que a consecuencia de ese psicoterror es arrojado a una situación de soledad e indefensión prolongada, a base de acciones de hostigamiento frecuentes y persistentes.
Según Lydia Guevara "El acoso moral en el trabajo es el ejercicio extralimitado de un poder (jurídico o de hecho) en el entorno laboral, mediante el uso sistemático, recurrente, progresivo, de la fuerza intimadatoria, que atenta contra la integridad moral (autoidentificación de la persona que le da su equilibrio).
El acoso moral es una conducta abusiva que atenta por su repetición contra la dignidad o integridad psicológica o física de una persona (o grupo de personas), poniendo en peligro su posición de trabajo o deteriorando el ambiente laboral. Es un comportamiento abusivo, malicioso o insultante, un abuso de poder destinados a debilitar, humillar, denigrar o injuriar a la víctima.
Este comportamiento agresivo incluye el hacer señalamientos negativos de forma continuada sobre una persona o grupo de personas, criticarlas (s) constantemente, aislar la persona dejándola sin contactos sociales, regar o difundir falsas informaciones o ridiculizarla permanentemente.
Lydia Guevara acota indicando que en el mobbing hay una persona interviniente para provocar daño en otra. Es la presión laboral que tiende a la autoeliminación de un trabajador mediante su denigración.
El mobbing también se conoce con varios nombres: como acoso moral o psicológico, psicoterror, hostigamiento laboral, persecución encubierta, acoso perverso, maltrato psicológico, violencia psíquica y ninguneo.
Si en nuestras unidades educativas sienten que reciben este tipo de trato o se sienten acosados o acosadas psicológicamente, tenemos que darnos cuenta como esa persona se desenvuelve en el trabajo. ¿Existirá tranquilidad para esa persona? ¿Se desenvuelve en un ambiente afectivo apropiado? ¿Quiénes son los perjudicados con ese tipo de trabajo? ¿Quién debe controlar toda esta situación? Es necesario someter a un análisis crítico y profundo todas nuestras acciones diarias.
Estimados colegas, es necesario continuar comprendiendo sobre el significado del mobbing laboral.
El acoso moral en el trabajo durante todos los tiempos, está presente de manera muy disimulada, cual es el abuso que se produce por parte del empleador sobre el empleado, o lo que es lo mismo, el abuso del superior sobre el inferior o al revés. También, sucede en un nivel horizontal: entre compañeros de trabajo en igual jerarquía.
Este hecho, patente a lo largo de la historia, ha sido soportado como algo normal dentro de las relaciones laborales durante mucho tiempo, quizá llevados por el miedo o simplemente por necesidad.
Dentro de esta evolución nace el fenómeno "nuevo" del acoso moral en el trabajo o como normalmente se denomina "mobbing". Podemos definir el acoso moral en el trabajo, o mobbing, de acuerdo con su descubridor Heinz Leyman, así: "Tiempo prolongado como un fenómeno en que una persona o grupo de personas, ejercen una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente y durante un tiempo prolongado, sobre otra persona, en el lugar del trabajo, con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la victima, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr finalmente que esa persona abandone el lugar de trabajo".
Dentro de esta larga definición creo que debemos tomar como elementos esenciales los siguientes:
- - Violencia psicológica extrema.
- - Forma sistemática y recurrente
- - Perturbación del ambiente laboral
- - Conseguir el abandono del puesto de trabajo.
Colegas, estoy escuchando muchos comentarios en este sentido y es por eso que hago hincapié en este fenómeno que está presente en muchas unidades educativas y eso no puede continuar, no se puede atentar contra la integridad psicológica de una persona que es nuestro colega. Pero tampoco, se debe aprovechar este argumento para tapar descuidos que algunos podemos tenerlos. Quien trabaja responsablemente no debe ser sometido a caprichos personales; pero sí a las normas establecidas legalmente.
Continuando con el análisis del acoso laboral o psicológico, éste asume diferentes formas de expresión y las más comunes son:
- - acciones contra la reputación o la dignidad
- - acciones contra el ejercicio de su trabajo
- - acciones de iniquidad
- - manipulación de la comunicación o la información
Como se podrá advertir, en muchos de los casos incurrimos, no sé si es por hábito o voluntariamente en comentar de manera interesada sobre la reputación de alguien que con seguridad afecta a la persona, o tenemos esa manía de echar sombres por detrás y cuando hablamos con la misma persona, hasta estamos halagando. Pero si esta situación se generaliza contra alguien, se está practicando el acoso laboral y haría falta saber (investigar) por qué se está actuando de esa manera. Algo está andando mal y alguien tiene que enfrentar y poner coto a este trato.
El mobbing no siempre puede darse de un superior a un inferior, sino también entre colegas de la misma jerarquía o contra el jefe, como se ve en muchos de los casos. Es necesario conocer los pormenores y estudiarlos para tener una idea clara, por ejemplo, cuando se pide la renuncia de alguna autoridad.
Es decir, el mobbing puede ser "Horizontal" cuando la agresividad o el hostigamiento laboral se realizan entre compañeros de trabajo; es decir, el hostigamiento se da entre "iguales". El mobbing vertical descendente se da cuando la agresividad o el hostigamiento laboral se realizan entre quienes ocupan puestos de jerarquía o superioridad respecto de la víctima; es decir, el hostigamiento se da entre "desiguales". Sin embargo, existe también el mobbing vertical ascendente que es poco frecuente en la realidad, pues se refiere al hostigamiento laboral que se realiza entre quienes ocupan puestos subalternos respecto del jefe victimizado. El hostigamiento se da entre "desiguales". Los inferiores asalariados tratan de serrucharle el piso al jefe para eliminarlo. Se puede dar una conducta de los subalternos de todos contra el jefe.
En este mobbing laboral, el objetivo es: intimidar, opacar, aplanar, amedrentar y consumir emocional e intelectualmente a la víctima, con vistas a eliminarla de la organización o a satisfacer la necesidad de agredir, controlar y destruir, que suele presentar el hostigador.
Entonces el acoso moral en el trabajo está presente en nuestra realidad, probablemente de manera muy disimulada y es necesario descubrir y eliminar por el bien de todos y de manera especial, por el bien de la educación de los niños y estudiantes a quienes nos debemos. Además se debe observar también en el aula porque este acoso también existe entre los niños, que resulta ser otro tema de estudio y además, recibe otro nombre.
Para finalizar este abordaje, vamos a conocer las acciones que realiza el acosador contra su víctima y según Leyman son:
- El jefe o acosador no permite a la víctima la posibilidad de comunicarse.
- Se interrumpe continuamente a la víctima cuando habla.
- Los compañeros le impiden expresarse.
- Los compañeros le gritan, le chillan e injurian en voz alta.
- Se producen ataques verbales criticando trabajos realizados.
- Se producen críticas hacia su vida privada.
- Se aterroriza a la víctima con llamadas telefónicas.
- Se le amenaza verbalmente.
- Se le amenaza por escrito.
- Se rechaza el contacto con la víctima (evitando el contacto visual, mediante gestos de rechazo, desdén o menosprecio, etc.)
- Se ignora su presencia, por ejemplo dirigiéndose exclusivamente a terceros (como si no le vieran o no existiera).
- No se habla nunca con la víctima.
- No se le deja que se dirija a uno.
- Se le asigna a un puesto de trabajo que le aísla de sus compañeros.
- Se prohíbe a sus compañeros hablar con él.
- Se niega la presencia física de la víctima.
- Se maldice o se calumnia a la víctima.
- Se hacen correr cotilleos y rumores orquestados por el acosador.
- Se ridiculiza a la víctima.
- Se atribuye a la víctima ser una enferma mental.
- Se intenta forzar un examen o diagnóstico psiquiátrico.
- Se fabula o inventa una supuesta enfermedad de la víctima.
- Se imitan sus gestos, su postura, su voz y su talante con vistas a poder ridiculizarlos.
- Se atacan sus creencias políticas o religiosas.
- Se hace burla de su vida privada, de sus orígenes o de su nacionalidad.
- Se le obliga a realizar un trabajo humillante.
- Se considera inequitativamente el trabajo de la víctima con mala intención.
- Se cuestionan o contestan las decisiones tomadas por la víctima.
- Se le injuria en términos obscenos o degradantes.
- Se acosa sexualmente a la víctima con gestos o proposiciones.
- No se asigna a la víctima trabajo alguno.
- Se le priva de cualquier actividad, y se vela para que no pueda encontrar ninguna tarea por sí misma.
- Se le asignan tareas totalmente inútiles o absurdas
- Se le asignan tareas muy inferiores a su capacidad o competencias profesionales.
- Se le asignan sin cesar tareas nuevas o se le hace ejecutar trabajos humillantes.
- Se le asignan tareas que exigen una experiencia superior a sus competencias profesionales.
- Se le obliga a realizar trabajos peligrosos o nocivos para la salud.
- Se le amenaza físicamente o se agrede físicamente a la víctima, pero sin gravedad, a título de advertencia.
- Se le ocasionan, voluntariamente, gastos con intención de perjudicarla.
- Se ocasionan desperfectos en su puesto de trabajo o en su domicilio.
Colegas, ¿Cuántas de estas acciones estamos realizando? Hay necesidad de cambiar para mejorar el desempeño profesional y como consecuencia, la calidad de la educación.
servido por Santiago
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26 Agosto 2011
La educación en alguna región de Bolivia se encuentra en una situación extraña. Los maestros ingresan (viajan) a sus fuentes de trabajo si tienen tiempo, si logran "alcanzar a la movilidad que va a la región". Si se presentan en la escuela el primer día de clases, aparentemente, ya tienen derecho para abandonar la misma el día miércoles. Algunos lo hacen mejor: cierran la escuela por una semana y se quedan en sus casas. Existe otro caso más extraño que falta comprobar y se está esperando la documentación que debe hacer llegar el director de núcleo: la profesora no llegó desde inicio de gestión, solamente fue su esposo a tomar posesión del cargo, este trabajó algo bien según los declarantes y luego fue otro (suplente) que hizo lo que quiso, abandonó los días que se le antojaba y recién la maestra designada para el año llegó después del descanso pedagógico y como las "malacostumbradas", también se ausentó por una semana dejando la escuela cerrada, ocasión en la que mi autoridad visitó esta escuela.
Las denuncias de abandonos frecuentes llovieron como las pedradas a Esteban y por eso se tuvo que constatar en el terreno. Se aprovecho un medio de trasporte para llegar a la escuela más lejana y desde allí recorrer a pie visitando y constatando los aprendizajes de los niños en cada unidad educativa. Es cuando se constató la presencia de los profesores y profesoras responsables que sí estaban trabajando en lugares muy alejados de los centros urbanos; pero también se evidenció la ausencia de otros como ya se adelanto en el párrafo anterior. En este viaje de supervisión se tuvo que recorrer por lo menos unos 40 kilómetros a pie por senderos que apenas estaban diseñados para los chivos. Fue una odisea y se logró gracias a la guía de algún miembro de la unta Escolar de cada escuela, porque sin el auxilio de ellos, era imposible.
Esta realidad hace recuerdo del artículo publicado por Rosa María Torres que tituló "Profesores de miércoles", claro que no se refirió a esta parte de América sino a otro país; pero coincide la actitud de algunos maestros y maestras.
Otro aspecto que está deteriorado, es el rol de director. En muchos casos estas autoridades no tienen control sobre su personal docente. En los documentos mensuales, los maestros aparecen con sus treinta días trabajados, exceptuando algunos casos; pero de los lugares de donde hubo denuncias, en los papeles, son los que no faltan a clases ni un día.
La situación es muy especial y desde este mes (agosto) se está implantando una regla sencilla y que con seguridad a esta gente no le ha de agradar: "DÍA TRABAJADO, DÍA PAGADO". En este emprendimiento, los que tienen que colaborar serán los Directores de cada Núcleo Educativo o de Unidad, puesto que esas maestras y maestros perdieron por completo la honestidad, la sinceridad y la responsabilidad; pero algún rato se tendrán que responsabilizarse de su trabajo. Este desgobierno es a consecuencia de las administraciones anteriores que nada hicieron por corregir algunos vicios que se ha estado institucionalizando por lo que hay necesidad de moralizar el distrito, cueste lo que cueste. El Estado paga de lo que uno trabaja, no de lo que permanece en el cargo sin trabajar. Es probable que estas sean las consecuencias de la baja formación o de la mala aplicación de la supuesta "evaluación formativa" en las escuelas normales y además, ya se refleja la educación que se recibe en los hogares. Los valores ético - morales se cultivan en el seno de la familia.
servido por Santiago
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11 Agosto 2011
Estimados colegas, me remito por este medio para compartir algunas preocupaciones y las resumo en los siguientes acápites:
1º. En nuestra condición de profesores y profesoras debemos demostrar mucha comprensión, comunicación, trabajo en equipo y esfuerzo por aportar para generar un buen clima institucional en cada uno de los núcleos, unidades educativas, sean estas centrales o asociadas para viabilizar un trabajo eficiente y eficaz en el proceso educativo de nuestros niños/as y estudiantes a quienes se debe nuestra razón de ser. Además, este clima debe reflejarse de manera espontánea en toda la comunidad educativa (autoridades locales, padres y madres y estantes en la comunidad)
2º. Recomiendo trabajar demostrando una responsabilidad incuestionable con plena observancia a toda la normativa vigente, la práctica de los valores ético - morales que reflejan la personalidad de un MAESTRO O MAESTRA que cumple esa función educativa a generaciones venideras y modificar actitudes en nuestros coetáneos a través de la pedagogía del ejemplo llevando a la práctica todo lo estipulado en la Ley Avelino Siñani y Elizardo Pérez. (Releer de manera urgente los Mandatos Constitucionales, las BASES, los fines y los objetivos de la educación).
3º. En lo referente a los aprendizajes debemos enfatizar dos cosas:
- En el área de Lenguaje y comunicación se debe dar la máxima prioridad a la lectura comprensiva y la producción de textos. La primera porque no se debe enseñar a deletrear, a silabear y a "leer" de manera mecánica, sin sentido y sin significado. Las lecturas no deben circunscribirse a los libros de apoyo que se está utilizando desde el inicio de esta gestión; sino se debe presentar textos escritos con motivos reales producidos según el contexto y necesidades o motivos reales para darle sentido y generar esa necesidad de recibir información a través de la escritura. La producción de textos debe trabajarse en todos los años y niveles respondiendo a las necesidades de aprendizaje considerando que se escribe algo para expresar alguna necesidad, sentimiento, emoción u otro estado de ánimo descartando por completo la repetición (copia) que atrofia los procesos mentales de la organización lógica de las ideas, de los procesos de análisis y selección de argumentos para expresar y fundamentar alguna posición personal, o sencillamente, de organizar las ideas para narrar o describir algo. La caligrafía no debe constituirse en el objetivo fundamental de la escritura sino la COMUNICACIÓN ESCRITA sin descuidar la ORTOGRAFÍA que aporta o determina el mensaje de un texto; pero que debe buscarse o diseñarse estrategias que no afecten a la autoestima de los niños/as y estudiantes.
- En el área de Matemática, debe aplicarse el enfoque realista; es decir, aproximar estos conocimientos con situaciones de la vida real (PROBLEMAS). No se debe enfatizar la realización de ejercicios sino la resolución de problemas según el nivel y año de escolaridad. Un problema matemático debe constituirse en el medio intuitivo como en las Ciencias Naturales la presencia del objeto de estudio. Se tiene que considerar que en la vida real, jamás se presenta un ejercicio planteado sino situaciones matemáticas a las que la persona tiene que saber aplicar alguna operación matemática por lo que tiene que desarrollar la capacidad de razonamiento lógico matemático e identificar la utilidad de todas las operaciones de cálculo; es por esta razón que los niños y las niñas y estudiantes en general, tienen que demostrar esa autonomía plena para resolver los problemas matemáticos que se le presentan en la vida diaria.
4º. Aplicando lo propuesto por la Ley 070 debe proscribirse la enseñanza/aprendizaje repetitiva para enfatizar una educación productiva, no siempre de productos tangibles sino una producción intelectual desarrollando al máximo la creatividad, la iniciativa y la imaginativa de nuestros niños/as y estudiantes. De la misma manera, debemos iniciar y/o continuar con el desarrollo de las capacidades mencionadas cada uno de nosotros sin someternos a alguna práctica pedagógica habitual o de lo contrario, sistematizarla de manera documentada y fundamentada.
Saludos cordiales a todos
servido por Santiago
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4 Agosto 2011
Muchos piensan que ser maestro o maestra es fácil, una carrera corta y sin muchas exigencias. Es probable que así sea para algunos/as. La pesadumbre se inicia cuando sale la convocatoria para los exámenes de admisión, su inscripción, el examen, la legalización del ingreso si se aprueba y después el calvario continua para muchos/as.
Sería necesario adecuar un refrán en el siguiente sentido: "Dime con quién te formaste y te diré qué formación tienes". Me parece que esta aseveración podría encajar a muchas de las actitudes que se observa a diario en las aulas e inmediaciones de la institución formadora de educadores. A menudo se suele escuchar: "que les cueste la profesión", "a nosotros así nos trataban", "nosotros teníamos que hacer así..." Estos recuerdos, gratos e ingratos, hacen de la formación el alimento diario de quienes llegaron a la institución con un sueño ingenuo de educarse y prepararse para ser muy buenos profesores y profesoras, exceptuando a aquellos/as que ingresaron sólo por el título.
Se dice que el ejemplo es el medio más eficaz para inculcar la educación. Al parecer, es una verdad que se demuestra en el ejercicio de la docencia; es decir, "como te trataron en tu vida estudiantil, ahora les tratas a tus estudiantes". Parece que esta situación se repite generación tras generación, si a ti te trataron de esa manera, ahora es tu turno. Si tuviste que sufrir humillaciones para aprobar las materias, ahora es tu turno para hacer sufrir a los que están en "tus manos"; si tuviste que gastar mucho dinero para ser maestro o maestra, ahora te corresponde hacer gastar mucho más a los estudiantes para que "quieran mucho más a su profesión". Si viste como se aprovechaba el poder con las y los estudiantes, ahora es cuando puedas vivirlo como quieras y lograr tus sueños imposibles. Si un estudiante quiere hacer respetar sus derechos ahí aparece el garrote del chantaje y se manifiesta con toda espontaneidad: "si no hacen lo que está dicho, no ingresarán al examen", o "no tienen derecho al segundo turno", en algunos casos: "en mi materia ya estás reprobado/da". Cerrar los ojos ante esta realidad es porque hay intereses ocultos o no existe ningún interés por mejorar la formación docente. Claro que tampoco se va a ignorar que algunos estudiantes ya son gente corrupta y es difícil corregir; más bien ellos ya se convierten en agentes corruptores.
Además, esto no ocurre solamente en la institución formadora de maestros, sino también en las unidades educativas. Tratar mal a los practicantes es habitual, salvando algunas excepciones que sí saben de relaciones humanas y conocen el rol que están cumpliendo en la preparación de quienes han de sustituir a los maestros/as actuales. El obtener calificaciones altas para aprobar exponen a los estudiantes a cualquier peligro. Se suele escuchar: "si no haces de esta manera, yo te voy a suspender de las prácticas", "si no dejas tus materiales y los mejores, no te voy a devolver tu cuadernillo de evaluación". En su generalidad, quien tiene razón aunque sea una sinrazón, siempre se impone quien tiene ventaja en el "status profesional".
Lo preocupante de esta situación es que se está transmitiendo ese ejemplo, esas formas de actuación docente a los futuros que han de educadores de buena cantidad de generaciones. Ellos, con seguridad, han de dar el mismo trato a sus estudiantes. En las escuelas, no se educan a los niños y jóvenes, sino que se enseña a vivir sometidos, a someterse a los chantajes afectivos y tal vez hasta de otra naturaleza. Este chantaje se inicia en el nivel inicial, se continua en el primario, secundario y rematando en el nivel superior y es por eso que tenemos profesionales sumisos, propensos a corromperse con facilidad, gente que calla o encubre las injusticias y los abusos que observan a diario; sin embargo, se dice que se educa adecuadamente en las instituciones que tienen ese encargo. ¿Quién podrá enfrentar a este estado de cosas? ¿Cómo eliminar este desbarajuste? Somos nosotros mismos; pero no lo podremos hacer si no nos despojamos de todas las actitudes negativas como la ambición, la envidia, el egoísmo, esas actitudes socio-céntricas que impulsan a la discriminación y velan solamente intereses de grupos pequeños. Mientras no sepamos respetar y aceptar los méritos del "otro" no se podrá hacer mucho; aunque demagógicamente se dice que todos somos iguales; pero en la práctica se obra entre gallos de media noche.
servido por Santiago
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4 Agosto 2011
Muchos piensan que ser maestro o maestra es fácil, una carrera corta y sin muchas exigencias. Es probable que así sea para algunos/as. La pesadumbre se inicia cuando sale la convocatoria para los exámenes de admisión, su inscripción, el examen, la legalización del ingreso si se aprueba y después el calvario continua para muchos/as.
Sería necesario adecuar un refrán en el siguiente sentido: "Dime con quién te formaste y te diré qué formación tienes". Me parece que esta aseveración podría encajar a muchas de las actitudes que se observa a diario en las aulas e inmediaciones de la institución formadora de educadores. A menudo se suele escuchar: "que les cueste la profesión", "a nosotros así nos trataban", "nosotros teníamos que hacer así..." Estos recuerdos, gratos e ingratos, hacen de la formación el alimento diario de quienes llegaron a la institución con un sueño ingenuo de educarse y prepararse para ser muy buenos profesores y profesoras, exceptuando a aquellos/as que ingresaron sólo por el título.
Se dice que el ejemplo es el medio más eficaz para inculcar la educación. Al parecer, es una verdad que se demuestra en el ejercicio de la docencia; es decir, "como te trataron en tu vida estudiantil, ahora les tratas a tus estudiantes". Parece que esta situación se repite generación tras generación, si a ti te trataron de esa manera, ahora es tu turno. Si tuviste que sufrir humillaciones para aprobar las materias, ahora es tu turno para hacer sufrir a los que están en "tus manos"; si tuviste que gastar mucho dinero para ser maestro o maestra, ahora te corresponde hacer gastar mucho más a los estudiantes para que "quieran mucho más a su profesión". Si viste como se aprovechaba el poder con las y los estudiantes, ahora es cuando puedas vivirlo como quieras y lograr tus sueños imposibles. Si un estudiante quiere hacer respetar sus derechos ahí aparece el garrote del chantaje y se manifiesta con toda espontaneidad: "si no hacen lo que está dicho, no ingresarán al examen", o "no tienen derecho al segundo turno", en algunos casos: "en mi materia ya estás reprobado/da". Cerrar los ojos ante esta realidad es porque hay intereses ocultos o no existe ningún interés por mejorar la formación docente. Claro que tampoco se va a ignorar que algunos estudiantes ya son gente corrupta y es difícil corregir; más bien ellos ya se convierten en agentes corruptores.
Además, esto no ocurre solamente en la institución formadora de maestros, sino también en las unidades educativas. Tratar mal a los practicantes es habitual, salvando algunas excepciones que sí saben de relaciones humanas y conocen el rol que están cumpliendo en la preparación de quienes han de sustituir a los maestros/as actuales. El obtener calificaciones altas para aprobar exponen a los estudiantes a cualquier peligro. Se suele escuchar: "si no haces de esta manera, yo te voy a suspender de las prácticas", "si no dejas tus materiales y los mejores, no te voy a devolver tu cuadernillo de evaluación". En su generalidad, quien tiene razón aunque sea una sinrazón, siempre se impone quien tiene ventaja en el "status profesional".
Lo preocupante de esta situación es que se está transmitiendo ese ejemplo, esas formas de actuación docente a los futuros que han de educadores de buena cantidad de generaciones. Ellos, con seguridad, han de dar el mismo trato a sus estudiantes. En las escuelas, no se educan a los niños y jóvenes, sino que se enseña a vivir sometidos, a someterse a los chantajes afectivos y tal vez hasta de otra naturaleza. Este chantaje se inicia en el nivel inicial, se continua en el primario, secundario y rematando en el nivel superior y es por eso que tenemos profesionales sumisos, propensos a corromperse con facilidad, gente que calla o encubre las injusticias y los abusos que observan a diario; sin embargo, se dice que se educa adecuadamente en las instituciones que tienen ese encargo. ¿Quién podrá enfrentar a este estado de cosas? ¿Cómo eliminar este desbarajuste? Somos nosotros mismos; pero no lo podremos hacer si no nos despojamos de todas las actitudes negativas como la ambición, la envidia, el egoísmo, esas actitudes socio-céntricas que impulsan a la discriminación y velan solamente intereses de grupos pequeños. Mientras no sepamos respetar y aceptar los méritos del "otro" no se podrá hacer mucho; aunque demagógicamente se dice que todos somos iguales; pero en la práctica se obra entre gallos de media noche.
servido por Santiago
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2 Agosto 2011
En toda organización sindical existen grupos de poder que hegemonizan el control y el poder, sea en el magisterio o en otros sectores sociales. Es muy similar a lo que ocurre en la vida política del país; un partido político llega al poder no siempre por mejorar la administración del país; aunque tal vez tenga ese principio, pero los que siguen, lo hacen por usufructuar de los bienes (cargos y otros) del Estado. Es decir, los seguidores de las organizaciones sindicales y sus dirigentes, de alguna manera, también obtienen ciertas ventajas. Perderlas éstas ¿convendrá a algún frente sindical o grupo de dirigentes? Al parecer, jamás. Por esta situación tienen una sobrada razón para rechazar la derogatoria del veto sindical hecha por el gobierno nacional.
Sin embargo, ¿Cuál es la situación de un maestro de base que disiente de esas formas de pensamiento? Pues tiene que someterse de manera silenciosa y "dizque" disciplinada porque oponerse a estos grupos hegemónicos es como subir al patíbulo a sabiendas de las consecuencias del veto sindical que se asemeja a la muerte civil.
Está todavía fresca en la memoria de toda la opinión pública y del magisterio nacional, en particular, el veto sindical que se aplicó contra los maestros que optaron por ser asesores pedagógicos durante la implementación de la Reforma Educativa en Bolivia. Cabe aclarar que para este cargo, se presentaron miles de maestros a las diferentes convocatorias y pocos fueron seleccionados. Por consiguiente, los que fracasaron en sus intentos se cargaron de mucho resentimiento y prefirieron desquitarse apoyando a la aplicación del veto sindical a sus propios colegas y a todos aquellos que piensan de diferente manera, aunque es un derecho inalienable e irrenunciable de todo ser humano.
Lo propio ocurre con los maestros/as que demuestran una verdadera vocación de servicio trabajando en sus aulas o en domicilios particulares cuando se decreta alguna suspensión de actividades educativas por los dirigentes sindicales y de inmediato son amenazados con el veto sindical porque no faltan soplones en cada unidad educativa. En algunos de los casos, los mismos directores de unidades educativas, por hacer buenas migas con la dirigencia sindical, son los que obligan la suspensión de las labores escolares.
Por otra parte, los mismos gobiernos de turno, por intermedio de sus autoridades, impusieron la vigencia del veto sindical prohibiendo la participación de aquellos que piensan diferente en los diferentes concursos. Asimismo, la falta de seriedad y responsabilidad de las autoridades de los gobiernos de turno obligaron a acatar las huelgas porque, en alguna gestión, aplicaron el descuento a todos los maestros, incluyendo a aquellos que continuaron trabajando en esos días. Como se podrá advertir, los maestros que se sacrifican por la educación son sancionados por el mismo estado, por los dirigentes sindicales y a veces, por lo propios directores (Hojas de concepto). Demostrar sumisión en todo parece ser un requisito para ser considerado un buen maestro/a.
De esta manera, el veto sindical es el instrumento más útil para "demostrar la unidad monolítica" en una organización sindical y al mismo tiempo se convierte en una sanción. Derogarlo es privar de ese garfio que sirve para evitar la desbandada y que con seguridad, los dirigentes radicales perderían ese poder que tienen. Entonces el maestro podría despertar de ese letargo impuesto por décadas y recuperar ese derecho a la libertad de pensamiento y de expresión.
En la actualidad, al parecer esta práctica continua vigente en algunos sectores porque desobedecer alguna determinación tiene serias consecuencias; por ejemplo, no tienen derecho a alguna promoción o son afectados con multas exageradas, como me informó un coetáneo que radicando en otra ciudad, durante un receso se vio obligado a asistir a las actividades deportivas, caso contrario tenía que pagar equivalente a 50 dólares por día. Este es el resultado de una supuesta democracia sindical interna (decisión por mayoría) que no me parece tan correcta porque afecta a intereses genuinos pero particulares. Recurrir a este medio para controlar la disciplina (obediencia) de sus afiliados, es exagerado; es necesario advertir y observar los derechos civiles y políticos que la Constitución Política del Estado Plurinacional establece: "Las bolivianas y los bolivianos tienen derecho a la libertad de pensamiento, espiritualidad, religión y culto... a la libertad de reunión y asociación, en forma pública y privada, con fines lícitos" (Art. 21. Num. 3 y 4). Ojalá que algún día esta supuesta democracia no atente contra los derechos individuales a título de "unidad en el gremio".
servido por Santiago
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